Isabel de Angulema, un icono de esta ciudad francesa

Isabel de Angulema

Isabel de Angulema nació hacia 1186/1189 como la única hija de Aymar III, conde de Angulema, y de Alicia de Courtenay.

Tras unos años aprendiendo a comportarse como una dama se le concertó un matrimonio, pero el día de su boda con Hugo X de Lusignan, heredero del condado de la Marche, fue raptada por el rey Juan Sin Tierra de Inglaterra, con el que se casó en Burdeos el 24 de junio de 1200.

Este singular acontecimiento provocó una guerra en la que Inglaterra perdió todas las provincias que tenía en la vecina Francia; pero Juan conservó a Isabel como su esposa con la cual tuvo cinco hijos: Enrique III, Ricardo, Juana, Leonor e Isabel de Inglaterra.

Tras la muerte de su padre en el 1202, Isabel de Angulema se convirtió en la condesa de Angulema. Después del fallecimiento del rey Juan (18 de noviembre de 1216),  Isabel retornó a su condado de Angulema dejando a sus cinco hijos en Inglaterra, la tierra de su difunto marido. Echaba mucho de menos a su tierra.

Luego, de forma sorprendente, el 10 de marzo de 1220, Isabel de Angulema contrajo segundas nupcias, ni más ni  menos que con el que había sido su antiguo prometido,  Hugo X de Lusignan, conde de la Marche desde noviembre de 1219. De este matrimonio nacerían nueve hijos  con lo que Isabel fue madre de 14 hijos, una impresionante cifra.

En 1244, fue acusada de conspirar contra el rey de Francia. De este modo, no tuvo más remedio que refugiarse en la abadía de Fontevrault. Allí, Isabel de Angulema murió el 31 de mayo de 1246. Se la sepultó, como era su deseo, en el cementerio de dicha abadía francesa.

Su nombre está muy vinculado a la ciudad de Angulema donde es recordada por su papel en la historia de Francia e Inglaterra durante los oscuros años de la Edad Media europea. Una mujer que dejó huella.

Foto vía Arts Prints

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Categorias: Historia


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